Sobre CicloRuta

En 1991 mis padres me compraron una bicicleta de carretera de tres velocidades en el Pryca. Empecé a dar paseos de hasta 40 km. Decidí salir con la peña ciclista del pueblo. Allí iba yo con mis piernas peludas, mis zapatillas deportivas y calcetines de lana con una bici que ni siquiera tenía rastrales a hacer kilómetros con gente que tenía bicicletas que valían un riñón. Siempre tenían que esperarme, pero no desfallecí. Al tiempo, como mis padres vieron que mi afición por las dos ruedas no desaparecía, me obsequiaron con una flamante Peogeot Izoard con la que empecé a acumular kilómetros y a competir en cadetes. Pasaron los años, muchos entrenamientos y kilómetros hasta que en otoño de 1995, disputé una carrera de aficionados en la ciudad de Soria. Tras 3 vueltas al circuito urbano eché pie a tierra y cargué la bici en el coche. Nunca más volví a dar una pedalada hasta el 2008. Entre medias, vida sedentaria, tabaco, trabajo y ahora un pequeñín que acaba de cumplir un año que me ha animado a mejorar mi salud y calidad de vida. He dejado el tabaco y me he comprado una bici que me ha vuelto a recordar todas las sensaciones que viví hace ya tantos años. Vuelvo a subir puertos, a lanzarme tumba abierta cuesta abajo, a acoplarme en el manillar cortando el aire en el llano… y el gusanillo de la competición ha vuelto a surgir. Ahora me cuesta mucho más hacer un kilómetro, tanto encontrar tiempo para hacerlo como alcanzar una forma óptima para no arrastrarme por la carretera. Sin embargo, tengo una meta, rodar otra vez en un pelotón, volver a tener aquellas sensaciones de rodar a mil por hora en los repechos, meterme en un sprint.

Mientras trato de ponerme en forma, quiero disfrutar de la bici al máximo. Subiendo puertos, haciendo cicloturismo y compartiéndolo en este blog, y quizá un día de estos vuelva a competir…

Respuestas

  1. En esta web puedes encontrar algunas cosas que quizás te interesen de la provincia de Huelva.


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