Posteado por: clavero76 | Mayo 13, 2008

¿Qué hay escondido en Los Reales?

El sábado pasado tenía preparada una ruta cimera para aumentar mi lista de ascensiones pero como el hombre del tiempo había previsto lluvias generalizadas en toda España decidí no madrugar y salir a hacer kilómetros por alguna carretera cercana a casa. Sin embargo, al despertar, brillaba el sol y no había casi ni una nube en el cielo, así que desayune y monté la bici en el coche para irme hacia Estepona y hacer la siguiente ruta con dos CIMA: Los Reales y el Puerto del Espino.

2 CIMAs

Perfil

De camino hacia Estepona pude observar que hacía viento, pero no me desanimé, con la esperanza de que subiendo los puertos marcharía resguardado. Desde Estepona, las antenas de Los Reales no se podían ver, porque estaban cubiertas por una nube. Al parecer, el final de la ascensión iba a hacerlo entre la niebla.

Desde el centro de Estepona me pongo en marcha y empiezo la ascensión a Los Reales con tranquilidad sin forzar mucho la máquina, pues la subida es larga.

Los Reales

La carretera se encuentra en perfecto estado y sin tráfico y desde el principio gano altura con facilidad, con unas preciosas vistas del Mediterráneo, Estepona y el Peñón de Gibraltar. El viento apenas molesta aún a pesar de que en el inicio de la ascensión la vegetación es prácticamente inexistente. Más arriba, rodeado de pinos sí percibo varias ráfagas de viento, pero nada serio. Sólo al alzar la vista al cielo veo como algunas nubes pasan a toda velocidad. Las antenas siguen escondidas tras la niebla.

El paisaje es espectacular, con el sonido de los riachuelos corriendo por los barrancos. La temperatura no es demasiado alta, por lo que la subida es bastante agradable. La pendiente aunque exigente, es bastante constante y llevadera. Además, en una carretera tan buena parece que “pican” menos.

A 500 metros de coronar el Pto. de las Peñas Blancas, existe una última curva de herradura y desde ahí ya puedo contemplar mi próximo destino: las nubes que cubren el Pico de Los Reales. Pero justo al coronar, lo que parecía un día apacible se convierte en desagradable. A solo 50 metros de distancia, subiendo por la vertiente sur el clima es benigno; justo en el puerto, en la cresta de la montaña, me parece estar en las puertas del infierno. Un vendaval impresionante me impide mantener el equilibrio sobre la bicicleta y a punto estoy de dar con mis huesos en el suelo. No puedo tomar el cruce para continuar hacia el mirador de Los Reales ni acercarme a él, aquello es un auténtico huracán.

Puerto de Peñas Blancas

Hasta aquí conseguí llegar. A la izquierda se toma el desvío para llegar a Los Reales. (Foto: APM)

Echo pie a tierra y bajo de mi montura para analizar la situación. Los pinos se doblan frente al viento y la montaña entera ruge furiosa, como si estuviera profanándola, invitándome a desistir de coronarla. Incluso tengo dificultades para poder ponerme el chubasquero con el fuerte viento. Cuando vuelvo a tratar de escudriñar con la vista el resto de ascensión pendiente, las nubes deciden romperse al chocar contra lel monte y desde el pico una auténtica catarata de agua es arrojada por el viento sobre la vertiente sur. Una estampa preciosa que lamento no haber fotografiado pero me entran las prisas. más que batirme en retirada lo que hago es una espantada en toda regla. Desciendo 10 kilómetros bajo la lluvia y con un brusco cambio de temperatura. Los dos CIMAs que tenía previsto hacer tendrán que esperar a una mejor ocasión. Por un lado decepción al no haber podido echar al zurrón estas ascensiones, pero por otro lado contento de poder repetir la subida con una mejor climatología, pues sospecjo que las vistas desde allí arriba han de ser espectaculares.

Ya en Estepona todo vuelve a la normalidad. Allí no hay rastro de la tormenta que hay a 990 metros de altitud. Ya de vuelta, en el coche, veo por primera vez las antenas, pues el nubarrón que las tapaba ha desaparecido.

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